Marcharse y seguir esperando

“Mi hija dijo que vendría el domingo.
Hoy es martes.
No pasa nada.”

Sombras largas – Xavier Dueñas

¿Es posible alejarse de alguien y seguir esperando que venga a buscarnos?

Decimos que no importa. Dejamos de preguntar. Organizamos los días alrededor de nuevas rutinas. Pero, en algún lugar de nosotros, seguimos contando cuánto tiempo ha pasado desde la última promesa.

Hay despedidas que no terminan cuando nos marchamos. Continúan mientras todavía esperamos escuchar unos pasos al otro lado de la puerta.

Este texto forma parte del relato Sombras largas.

¿Cuántas veces confundimos necesidad con amor?

“Cuando mi hija me llamó dijo que me necesitaban,
que con los dos niños no daban abasto.”

Sombras largas – Xavier Dueñas

Que alguien nos necesite puede hacernos sentir importantes. Incluso puede devolvernos una razón para levantarnos cada mañana.

Pero existe una diferencia profunda entre ocupar una función y ocupar un lugar en el corazón de alguien. La necesidad desaparece cuando cambian las circunstancias. El afecto, en cambio, debería permanecer cuando ya no podemos ofrecer lo mismo.

Quizá una de las preguntas más difíciles sea esta: ¿seguirían queriéndonos cerca si dejáramos de serles útiles?

Este texto forma parte del relato Sombras largas.

¿Cuándo deja una casa de ser nuestro hogar?

“No es mi casa. Huele a comedor, a lejía por las mañanas.
Se cena a las siete y las luces se apagan pronto.”

Sombras largas – Xavier Dueñas

Una casa no deja de ser hogar porque cambiemos de dirección.

Deja de serlo cuando tenemos miedo de molestar, cuando nuestras cosas ocupan demasiado espacio o cuando empezamos a caminar de puntillas para que nadie recuerde que seguimos allí.

Y, a veces, un lugar extraño puede ofrecernos algo que nuestra propia familia dejó de darnos: la posibilidad de respirar sin sentirnos culpables.

Este texto forma parte del relato Sombras largas.

No todo lo roto necesita una solución

“Tal vez algunas cosas no se reparan.
Tal vez solo se abrazan.”

Las formas del silencio – Xavier Dueñas

Hay pérdidas que no admiten arreglo. Relaciones que no vuelven a ser lo que fueron. Decisiones que no pueden deshacerse. Palabras que llegaron tarde. Silencios que pesaron demasiado.

Durante mucho tiempo creemos que sanar significa recuperar lo perdido, devolver las cosas a su sitio, reconstruir exactamente lo que se rompió. Pero quizá sanar sea algo más humilde.

Tal vez algunas heridas no se cierran del todo. Tal vez aprendemos a vivir con ellas de otra manera. No desde la negación, sino desde una ternura más madura, menos exigente, más humana.

Este texto forma parte del relato Las formas del silencio.

¿Cuándo fue la última vez que te escuchaste de verdad?

“He vivido demasiado tiempo esquivando mis propias preguntas,
y ahora, en este silencio, todas parecen aguardarme al borde del camino.”

Las formas del silencio – Xavier Dueñas

A veces no nos faltan respuestas. Nos falta el valor de escuchar las preguntas. Esas que aparecen cuando baja el ruido, cuando dejamos de actuar como si todo estuviera bajo control.

La vida cotidiana nos empuja a seguir. A contestar mensajes, cumplir horarios, resolver urgencias. Y, mientras tanto, hay una parte de nosotros que espera. Paciente. Cansada. Necesitada de atención.

Este relato habla de ese momento en que uno deja de aplazarse a sí mismo. No para resolverlo todo, sino para empezar a escucharse sin miedo.

Este texto forma parte del relato Las formas del silencio.