“Cuando mi hija me llamó dijo que me necesitaban,
Sombras largas – Xavier Dueñas
que con los dos niños no daban abasto.”
Que alguien nos necesite puede hacernos sentir importantes. Incluso puede devolvernos una razón para levantarnos cada mañana.
Pero existe una diferencia profunda entre ocupar una función y ocupar un lugar en el corazón de alguien. La necesidad desaparece cuando cambian las circunstancias. El afecto, en cambio, debería permanecer cuando ya no podemos ofrecer lo mismo.
Quizá una de las preguntas más difíciles sea esta: ¿seguirían queriéndonos cerca si dejáramos de serles útiles?
Este texto forma parte del relato Sombras largas.