¿Cuándo deja una casa de ser nuestro hogar?

“No es mi casa. Huele a comedor, a lejía por las mañanas.
Se cena a las siete y las luces se apagan pronto.”

Sombras largas – Xavier Dueñas

Una casa no deja de ser hogar porque cambiemos de dirección.

Deja de serlo cuando tenemos miedo de molestar, cuando nuestras cosas ocupan demasiado espacio o cuando empezamos a caminar de puntillas para que nadie recuerde que seguimos allí.

Y, a veces, un lugar extraño puede ofrecernos algo que nuestra propia familia dejó de darnos: la posibilidad de respirar sin sentirnos culpables.

Este texto forma parte del relato Sombras largas.

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