Mientras escribo
Un espacio para detenerse. No para explicar lo que ya se sabe, sino para escuchar lo que aún duda, tiembla o recuerda.
Aquí se recogen notas breves, preguntas sin respuesta, pensamientos que se cruzan mientras escribo… y también las raíces de algunas historias que nacieron sin avisar.
Es un cuaderno abierto, no por necesidad de decir, sino por fidelidad a lo que sigue resonando, aunque sea en voz baja.

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Lo que empieza sin ruido
«Cuando alguien rompe el silencio sin estruendo, algo se mueve. Aunque no se vea. Aunque no se sepa. Algo empieza.» El día que soñé con todos ellos – Xavier Dueñas 📖 ¿De qué forma nos atraviesan las pequeñas grietas? ¿Cuántas veces el cambio llega…
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Repartir tareas: la fuerza de lo compartido
“Uno pintó un cartel, otro trajo madera, alguien más buscó información. Entre todos construyeron…
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Invitar a quienes suelen quedar fuera
“Desde entonces, cada vez que Tomás pasaba por el muro de grafitis, ya no…
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Del miedo a la confianza
“Tomás, que temblaba desde el principio, sostuvo con fuerza la lámpara de aceite. —No…
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Recomponer la amistad tras una discusión
“Un mapa puede romperse en dos, pero una amistad de verdad siempre encuentra la…
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En los juegos: aprender a insistir y volver a intentarlo
“Probaron una fila de linternas: el viento las tumbó. Intentaron con espejos: el cielo…
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Frente a la burla: elegir la valentía de defender
“Algunas risas siguieron aquella burla. Risas breves que cortaban más que un grito. Parte…
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Los tesoros más grandes son los que multiplicamos al darlos
“No tengo miedo de que se acabe —dijo Tomás—. Porque cuando se comparte… el…
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La ciencia también es una forma de valentía
“Anotaron en un cuaderno lo que veían: las abejas entraban cargadas de polen, salían…
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El gesto valiente de pedir perdón
“El instante se llenó de esa decisión que cuesta: pedir perdón o seguir encogido…

Cuando todo entretiene, escribir recupera el silencio.
A veces, en medio del ruido constante, escribir es una forma de volver al cuerpo, al tiempo lento, al mundo tal como lo sentimos antes de ponerle nombre. Este espacio nace de esa necesidad: detenerse, escuchar, seguir escribiendo aunque no se sepa hacia dónde.
