Mientras escribo
Un espacio para detenerse. No para explicar lo que ya se sabe, sino para escuchar lo que aún duda, tiembla o recuerda.
Aquí se recogen notas breves, preguntas sin respuesta, pensamientos que se cruzan mientras escribo… y también las raíces de algunas historias que nacieron sin avisar.
Es un cuaderno abierto, no por necesidad de decir, sino por fidelidad a lo que sigue resonando, aunque sea en voz baja.

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La belleza también habita en lo que se despide
“Una melancolía luminosa, esa que no paraliza, sino que invita a soltar con cariño.” Las cosas que se quedan – Xavier Dueñas “Lloro un poco, sí. Pero es un llanto suave, casi agradecido. Porque he comprendido que no todo debe quedarse. Que hay belleza…
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Los que cuidan en silencio, sin pedir nada a cambio
“No hablaba de heroísmos ni de sacrificios épicos. Solo actuaba con lo que quedaba:…
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No es la guerra: es lo que queda en pie cuando todo arde
“Porque algunas vidas, incluso apagadas, encienden otras sin proponérselo. Y no necesitan testigos para…
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Cuánto vale una vida que nadie recuerda
“Tal vez su nombre se pierda. Tal vez no figure en monumentos ni informes.…
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Resistir por amor… ¿hasta dónde?
“Entendió, con esa claridad que solo traen las madrugadas rotas, que también él se…
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La compasión que no necesita ser vista
“No hablaba de heroísmos ni de sacrificios épicos. Solo actuaba con lo que quedaba:…
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El amor que no se va
“A veces el amor no se parece a lo que esperamos. No llega envuelto…
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Tres palabras que lo cambian todo
“Hoy sí estás aquí.” Domingos con Nora – Xavier Dueñas Hay frases que son…
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Una foto borrosa, una sonrisa verdadera
“La imagen quedó algo borrosa. El color no era exacto, el encuadre estaba torcido.…
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Castillos invisibles que necesitan cuidados visibles
“Era un castillo, parecido al que habían hecho en casa. Pero en este, la…
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Lo que somos cuando no fingimos estar ocupados
“No había sido útil, ni planificado. No enseñó nada, ni produjo nada, ni resolvió…

Cuando todo entretiene, escribir recupera el silencio.
A veces, en medio del ruido constante, escribir es una forma de volver al cuerpo, al tiempo lento, al mundo tal como lo sentimos antes de ponerle nombre. Este espacio nace de esa necesidad: detenerse, escuchar, seguir escribiendo aunque no se sepa hacia dónde.