“Aprendes a moverte por la casa como quien procura no hacer ruido
Sobras largas – Xavier Dueñas
en casa ajena, y luego te acuerdas de que la casa es de tu hija.”
¿En qué momento una persona deja de sentirse bienvenida entre los suyos?
No suele ocurrir de golpe. Empieza con pequeños gestos, con la precaución de no molestar, con la costumbre de pedir permiso para cosas que antes parecían naturales. Poco a poco, uno reduce su voz, sus movimientos y hasta sus necesidades.
Sentirse acompañado no consiste solamente en compartir un techo. También significa saber que nuestra presencia no necesita ser justificada.
Este texto forma parte del relato Sombras largas.