“Solo quedaron la pizarra y su error.
Los números también lloran – Xavier Dueñas
Clara volvió a su asiento con los pies pesados.”
Para algunos niños, salir a la pizarra no es solo resolver una operación. Es sentirse observados. Es tener miedo a que todos vean lo que ellos mismos querrían esconder.
La escuela puede ser un lugar de descubrimiento, pero también un lugar donde la vergüenza se instala en silencio. Por eso es tan importante crear aulas donde el error no humille, sino que forme parte del camino.
Cuando un niño se equivoca delante de los demás, lo que más necesita no siempre es una corrección rápida. A veces necesita sentir que sigue estando a salvo.
Este texto forma parte del cuento Los números también lloran, una historia sobre una niña que aprende a no esconderse cuando algo le cuesta.