Una foto borrosa, una sonrisa verdadera

“La imagen quedó algo borrosa. El color no era exacto, el encuadre estaba torcido. Pero era perfecta.”

Domingos con Nora – Xavier Dueñas

En un mundo obsesionado con los filtros y la perfección, esta imagen —una foto movida y desordenada— tiene más verdad que mil selfies pulidas. ¿Por qué? Porque captura un instante de alegría real. De juego genuino. De una risa que no fue ensayada.

Esta historia nos recuerda que lo más valioso no es lo que se ve perfecto, sino lo que se siente verdadero. Que una foto puede salir torcida, pero si refleja un momento compartido con amor, entonces ya lo tiene todo.

Quizá deberíamos empezar a valorar más lo imperfecto que nos hace felices. Porque ahí, en lo desprolijo, es donde muchas veces vive la belleza.

Este texto forma parte del relato Domingos con Nora

Esto no es literatura. Es lo que está ocurriendo ahora

“Aun así, las manos sabían.”
“Porque incluso cuando todo se desmorona… todavía hay manos que aman.”

El que se quedó – Xavier Dueñas

Leemos este relato y parece ficción, pero en realidad es un espejo de lo que ocurre, ahora mismo, en hospitales como los de Gaza, Ucrania o Sudán.

El médico que se queda no es un personaje. Es una figura reconocible en muchas guerras. No lleva capa, ni se presenta como héroe. Solo se queda porque alguien aún respira.

Y ese gesto —quedarse— es una forma urgente de resistencia.
Una forma de decir que el amor sigue ahí, aunque el mundo arda.

Este texto forma parte del relato El que se quedó