Mientras escribo
Un espacio para detenerse. No para explicar lo que ya se sabe, sino para escuchar lo que aún duda, tiembla o recuerda.
Aquí se recogen notas breves, preguntas sin respuesta, pensamientos que se cruzan mientras escribo… y también las raíces de algunas historias que nacieron sin avisar.
Es un cuaderno abierto, no por necesidad de decir, sino por fidelidad a lo que sigue resonando, aunque sea en voz baja.

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A veces basta con que alguien se quede
“Su silencio no era vacío, sino comprensión:hay dolores que no exigen respuestas, solo espacio.” Las formas del silencio – Xavier Dueñas Vivimos rodeados de consejos, opiniones y frases hechas. Muchas veces, cuando alguien sufre, se le intenta arreglar demasiado rápido. Se le dice qué…
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Cuando aprendemos a mirar con los zapatos de otro
«Marco miró sus manos: las marcas finas que le habían dejado los aros parecían…
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Dar espacio: el gesto que convierte a un grupo en equipo
“Leo habló sin temblor: —Podemos probar otra cosa. Me quedo en defensa. Nadie pasa…
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Correr un banco… y abrir un mundo
«Dani levantó el banco y esperó hasta que Marco pasó con la silla. No…

Cuando todo entretiene, escribir recupera el silencio.
A veces, en medio del ruido constante, escribir es una forma de volver al cuerpo, al tiempo lento, al mundo tal como lo sentimos antes de ponerle nombre. Este espacio nace de esa necesidad: detenerse, escuchar, seguir escribiendo aunque no se sepa hacia dónde.