La segunda despoblación casi nunca sale en las estadísticas

«Muchas persianas estaban bajadas. Algunas puertas, con candados.
Pero había cosas que contradecían el abandono.»

Antes de desaparecer – Xavier Dueñas

Quizá los pueblos no desaparezcan una sola vez.

La primera desaparición es visible: se marchan los jóvenes, cierra el bar, desaparece la escuela, quedan casas vacías.

La segunda es más silenciosa.

Se retira un servicio. Deja de pasar un autobús. Se pierde una señal. Una carretera deja de figurar. Un mapa deja de ofrecer una ruta.

Entonces vivir allí se vuelve todavía más difícil.

Y se produce una paradoja dolorosa: la falta de habitantes justifica retirar servicios, y la retirada de servicios hace todavía más difícil que alguien pueda quedarse.

No sé si siempre prestamos suficiente atención a esa segunda despoblación.

La que no vacía directamente las casas.

Pero termina alejando el mundo de quienes continúan dentro.

Este texto forma parte del relato Antes de desaparecer.

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