Lo que no aparece en nuestra pantalla acaba desapareciendo de nuestra mirada

«Un nombre desapareció y el siguiente ocupó su lugar,
como si el mapa tuviera prisa.»

Antes de desaparecer – Xavier Dueñas

Cada día vemos una parte minúscula de lo que existe.

Las noticias que alguien selecciona. Las publicaciones que un algoritmo considera relevantes. Los restaurantes que aparecen primero. Los libros que una plataforma recomienda. Las personas que consiguen llegar hasta nuestra pantalla.

Todo lo demás continúa existiendo.

Pero cada vez cuesta más recordarlo.

Quizá uno de los grandes poderes contemporáneos no consista en prohibir algo, sino simplemente en dejar de mostrarlo.

No hace falta borrar un lugar del mundo.

Puede bastar con borrarlo de nuestra mirada.

Y eso modifica lentamente la realidad, porque tendemos a elegir entre aquello que previamente alguien —o algo— ha decidido enseñarnos.

Este texto forma parte del relato Antes de desaparecer.

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