Si el GPS dice que no hay camino, ¿seguimos creyendo en nuestros propios ojos?

«La flecha que marcaba su coche seguía avanzando sobre un fondo gris,
sin caminos, sin nombres.»

Antes de desaparecer – Xavier Dueñas

Hace unos años utilizábamos un mapa para ayudarnos a llegar.

Ahora, muchas veces, dejamos que sea el mapa quien decida adónde podemos ir.

La diferencia parece pequeña.

No lo es.

Cuando una aplicación dice “sin ruta”, casi todos obedecemos. Cuando no encuentra un comercio, suponemos que ha cerrado. Cuando un lugar no aparece, nuestra primera sospecha suele recaer sobre el lugar, no sobre la pantalla.

La tecnología nos ha proporcionado una capacidad extraordinaria para orientarnos.

Pero quizá también nos esté acostumbrando a desconfiar de aquello que no puede representar.

Y convendría recordar de vez en cuando algo muy sencillo:

el mapa nació para representar el territorio.

No al revés.

Este texto forma parte del relato Antes de desaparecer.

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