Las manos ocupadas no piensan

“Pongo la cafetera. Corto pan para los niños.
Me gusta cortar pan; las manos ocupadas no piensan.”

Sombras largas – Xavier Dueñas

¿Cuántas veces nos refugiamos en las tareas pequeñas para no pensar en aquello que nos duele?

Ordenamos, cocinamos, caminamos o repetimos una rutina conocida. No porque esas acciones solucionen nada, sino porque durante unos minutos nos permiten descansar de nosotros mismos.

A veces seguir adelante no significa haber encontrado una respuesta. Significa simplemente mantener las manos ocupadas hasta que pase la parte más difícil del día.

Este texto forma parte del relato Sombras largas.

Deja un comentario