La dignidad empieza en una mirada

“Pero nadie me mira como si sobrara.
Con eso, de momento, me apaño.”

Sombras largas – Xavier Dueñas

La dignidad no siempre se recupera mediante grandes decisiones.

A veces empieza con algo tan sencillo como entrar en una habitación sin provocar un suspiro, hablar sin que nadie desvíe la mirada o sentarse a la mesa sin sentir que nuestra presencia incomoda.

Ser cuidado no basta. También necesitamos ser reconocidos como personas cuya voz, memoria y voluntad siguen teniendo valor.

Este texto forma parte del relato Sombras largas.

Deja un comentario