«No era un negocio. Era un lugar. El suyo.
Antes de desaparecer – Xavier Dueñas
La Pinilla.»
¿Cuándo puede darse por terminado un pueblo?
¿Cuando cierra su último comercio?
¿Cuando quedan diez habitantes?
¿Cinco?
¿Uno?
La pregunta parece sencilla hasta que intentamos responderla.
Necesitamos categorías para administrar la realidad, pero la vida rara vez coincide exactamente con ellas. Un lugar puede estar envejecido, aislado, casi vacío… y continuar siendo el centro del mundo para alguien.
Quizá por eso me inquieta tanto la palabra “inactivo”.
Sirve perfectamente para una cuenta informática.
Aplicada a un lugar donde todavía vive una persona adquiere un significado muy distinto.
Hay palabras que ordenan la realidad.
Y otras que, sin quererlo, empiezan a condenarla.
Este texto forma parte del relato Antes de desaparecer.