Levantarse y volver a intentarlo juntos

“La resiliencia no es aguantar sin más, sino levantarse y volver a intentarlo juntos.”

El faro apagado – Xavier Dueñas

📖 ¿Estamos enseñando a los niños a aguantar en silencio… o a levantarse con ayuda para volver a intentarlo?

La resiliencia no significa resistir como una roca inmóvil. Significa aceptar las caídas, aprender de ellas y volver a levantarse, esta vez acompañado. En el cuento, los intentos fallidos de Mateo, Lucía y Tomás se transforman en aprendizajes compartidos que terminan salvando a todo el pueblo. Y ese es el gran valor para transmitir a los niños: no se trata de no caer nunca, sino de aprender a levantarse juntos.

Este texto forma parte del cuento “El faro apagado”, que muestra a niños y adultos cómo la resiliencia se construye en comunidad.

Las diferencias no nos separan: nos hacen más fuertes

“Leo, por su parte, había encontrado su lugar en el campo y en el grupo, demostrando que la diferencia no es un obstáculo, sino una oportunidad para descubrir nuevas maneras de jugar.”

El equipo del recreo – Xavier Dueñas

📖 ¿Cuántas veces tememos que lo distinto complique nuestra vida… cuando en realidad puede ser lo que más nos enriquece?

Los niños lo viven de forma directa: en un partido de recreo, la llegada de alguien nuevo o diferente puede despertar dudas, temores e incluso burlas. Pero cuando se abre la puerta a la inclusión, todo cambia: el juego se transforma, el grupo se fortalece y cada persona descubre un papel propio. Educar en la diversidad no solo beneficia a quien es “distinto”, sino que amplía el corazón y la mirada de todos.

Este texto forma parte del cuento “El equipo del recreo”, una historia que nos recuerda que las diferencias son la verdadera clave para crecer en comunidad.

Los pequeños gestos que abren más puertas que las llaves

«Ese esperar pesó menos que cualquier chiste. Otro banco se corrió un poco más para dejar espacio. Un gesto sencillo, pero suficiente.»

Cambio de zapatos – Xavier Dueñas

Vivimos en una sociedad que muchas veces piensa en soluciones grandes y complicadas. Pero los niños nos recuerdan, con su manera de mirar, que a veces basta con un gesto: correr un banco, esperar en silencio, dejar espacio. Pequeños actos que no cuestan nada y, sin embargo, lo cambian todo.

El verdadero valor de estas historias no está solo en lo que enseñan a los más pequeños, sino en lo que nos devuelven a los adultos: la certeza de que la convivencia se construye en los detalles, en los gestos casi invisibles que, repetidos, transforman una comunidad.

Este texto forma parte del cuento Cambio de zapatos.

Ser líder no es mandar: la lección que un recreo nos recuerda

“Ser capitana no significaba mandar siempre ni tener la última palabra. Ser capitana era confiar, escuchar, dar espacio a los demás y celebrar que el equipo brillara unido.”

El equipo del recreo – Xavier Dueñas

📖 ¿Y si en la vida, como en el patio del colegio, liderar no fuera dar órdenes, sino aprender a escuchar y confiar?

Como adultos solemos asociar el liderazgo con control o poder. Sin embargo, los niños nos muestran otra manera: aquella en la que la verdadera autoridad nace de la confianza mutua y de saber dar valor a cada persona. Educar con este enfoque significa sembrar en los más pequeños una visión de liderazgo basada en la cooperación y el respeto, en lugar de la imposición.

Este texto forma parte del cuento “El equipo del recreo”, donde Marta descubre que ser capitana no es cargar con el peso de todos, sino permitir que cada voz sume y que el equipo crezca unido.

Cuando aprendemos a mirar con los zapatos de otro

«Marco miró sus manos: las marcas finas que le habían dejado los aros parecían mapas diminutos. El colegio se sentía grande y pequeño a la vez: grande por todo lo que aún no conocía, pequeño por los pasillos que, si no mirabas, se encogían.»

Cambio de zapatos – Xavier Dueñas

¿Cuántas veces caminamos por la vida sin detenernos a pensar en cómo se sienten los demás en esos mismos pasillos?

📖 Ponerse en los zapatos de otro —o en sus ruedas— no es un simple juego de empatía: es un acto que cambia para siempre la manera en que miramos lo cotidiano.

La infancia es el terreno fértil donde sembramos esta mirada. Leer historias como la de Marco y Leo es abrir un espacio para que los niños descubran que la verdadera fuerza no está en ser más rápido o más listo, sino en aprender a acompañar el paso del otro.

Este texto forma parte del cuento Cambio de zapatos.