“La tierra agrietada, los arbustos bajos, las sombras
Las formas del silencio – Xavier Dueñas
que se desploman como alas exhaustas sobre los sembrados…”
No todos los paisajes buscan impresionarnos. Algunos no son espectaculares a primera vista. No tienen grandes adornos ni una belleza fácil. Pero permanecen. Y si uno se detiene, empiezan a hablar de otra manera.
La tierra árida del relato no es solo escenario. Es memoria, espejo, refugio. Tiene algo de intemperie y algo de verdad. No promete consuelo, pero ofrece presencia.
Quizá necesitamos volver a mirar así el mundo: no como fondo de nuestras prisas, sino como algo que nos recuerda de dónde venimos, qué hemos olvidado y qué parte de nosotros sigue esperando ser escuchada.
Este texto forma parte del relato Las formas del silencio.