“La prisa se ha desvanecido,
Las formas del silencio – Xavier Dueñas
y ningún destino me reclama.”
Vivimos como si detenernos fuera peligroso. Como si siempre hubiera algo urgente esperándonos. Una tarea, una respuesta, una decisión, una mejora pendiente.
Pero no toda prisa es movimiento verdadero. A veces corremos para no sentir. Para no mirar. Para no reconocer que llevamos demasiado tiempo lejos de nosotros mismos.
En Las formas del silencio, el protagonista empieza a cambiar cuando baja el ritmo. No cuando entiende todo. No cuando encuentra una solución. Solo cuando deja de empujarse.
Este texto forma parte del relato Las formas del silencio.