“No tienes que correr. Puedes detenerte. Puedes respirar.”
Los números también lloran – Xavier Dueñas
En la infancia, no todos los aprendizajes llegan al mismo tiempo. Hay niños que entienden deprisa, otros que necesitan mirar dos veces, preguntar de otra manera o encontrar su propio camino.
El problema no es ir despacio. El problema aparece cuando un niño empieza a creer que ir despacio significa valer menos.
Acompañar a un niño también es permitirle respirar. No exigirle que aprenda como los demás, sino ayudarle a descubrir cómo aprende él. A veces, lo que parece lentitud es una forma más profunda de comprender.
Este texto forma parte del cuento Los números también lloran, una historia sobre aprender sin dejar de ser uno mismo.