Antes de decir “esto es fácil”, escuchemos

“Tú dices que es fácil… pero para mí no lo es.
Y cuando lo dices así, siento que siempre fallo.”

Los números también lloran – Xavier Dueñas

A veces, una frase dicha con buena intención puede doler más de lo que imaginamos. “Esto es fácil” suele querer ayudar, pero para un niño que no entiende, puede sonar como una sentencia.

Quizá la pregunta más importante no sea: “¿Por qué no lo entiendes?”, sino: “¿Qué parte te cuesta?”

Escuchar antes de corregir cambia el tono de todo. Le dice al niño que su dificultad no es una molestia, que su ritmo importa y que no tiene que esconderse para ser querido.

Este texto forma parte del cuento Los números también lloran, una historia sobre cómo una mirada paciente puede transformar la forma en que un niño aprende.

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