A veces basta con que alguien se quede

“Su silencio no era vacío, sino comprensión:
hay dolores que no exigen respuestas, solo espacio.”

Las formas del silencio – Xavier Dueñas

Vivimos rodeados de consejos, opiniones y frases hechas. Muchas veces, cuando alguien sufre, se le intenta arreglar demasiado rápido. Se le dice qué debe hacer, cómo debe pensar, cómo debe salir adelante.

Pero hay una forma de ternura mucho más profunda: la de quien no invade. La de quien escucha sin apropiarse del dolor ajeno. La de quien no exige explicaciones y, aun así, acompaña.

En el relato, la pastora no salva al protagonista. No le da una lección. No le ofrece una solución brillante. Simplemente está. Y a veces esa presencia silenciosa vale más que cualquier discurso.

Este texto forma parte del relato Las formas del silencio.

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