«Pero había cosas que contradecían el abandono.
Antes de desaparecer – Xavier Dueñas
En una ventana, geranios rojos. En un tendedero, una sábana que se movía despacio, respirando.»
¿Cuándo desaparece realmente un lugar?
Tendemos a pensar que un pueblo desaparece cuando se queda vacío, cuando se hunden sus casas o cuando muere su último habitante. Pero quizá la desaparición empiece mucho antes.
Empieza cuando dejamos de ir. Cuando ya nadie pregunta por él. Cuando desaparece de las conversaciones, de las carreteras importantes, de nuestras búsquedas. Cuando deja de ser un destino posible.
Y, sin embargo, todavía puede haber alguien regando unos geranios. Una sábana tendida. Humo saliendo de una casa.
Tal vez uno de nuestros errores sea confundir aquello que pierde importancia para nosotros con aquello que ha dejado de existir.
Este texto forma parte del relato Antes de desaparecer.