Las formas del silencio

Antes de leer

Las formas del silencio nació de una intuición: la de un hombre que conduce sin rumbo, no tanto para llegar a un lugar como para alejarse de una forma de vida que ya no sabe habitar. En el camino encuentra una tierra seca, unas piedras antiguas, una mujer que apenas habla y una calma que no llega como respuesta, sino como presencia.

No he querido escribir una historia sobre grandes revelaciones. Me interesaba más ese instante humilde en que alguien, sin saber muy bien por qué, deja de huir. Ese momento casi invisible en el que el dolor no desaparece, pero empieza a poder mirarse de otra manera.

Quizá todos necesitamos alguna vez un paisaje, una voz sencilla o una presencia silenciosa que nos enseñe a ver de nuevo. No para resolvernos la vida. Solo para recordarnos que todavía podemos regresar a nosotros mismos.